Por Cristobal Oyarzun – Ambassador World Token Congress - 27 de Diciembre de 2024

En la intersección de la inteligencia artificial y los oráculos, surge una nueva era en la tokenización que promete subir un peldaño en la escalera de la evolución tecnológica. A medida que estas propuestas avanzan, nos acercan al borde de un futuro en el que los contratos inteligentes se vuelven aún más autónomos, seguros y eficientes. Veamos cómo la combinación de IA y oráculos podría redefinir la tokenización y cómo esto podría transformar nuestra relación con la tecnología.

La Evolución de la Tokenización

La tokenización ha sido un pilar fundamental en el auge de las criptomonedas y la tecnología blockchain. Ha permitido representar activos del mundo real de manera digital, creando oportunidades en la inversión, la creación y la participación, entre otros. De momento, la tokenización tiene un potente factor de dependencia de la intervención humana.

Los contratos inteligentes, que ejecutan automáticamente acuerdos cuando se cumplen ciertas condiciones, han sido un hito importante en la automatización de la tokenización. Pero, ¿y si pudiéramos llevar esta automatización un paso más allá? ¿Y si los contratos inteligentes pudieran tomar decisiones informadas por sí mismos sin necesidad de intervención humana? Aquí es donde entra en juego la inteligencia artificial.

El Matrimonio de la IA y los Oráculos

Los oráculos, en el contexto de la cadena de bloques, son como los mensajeros entre el mundo digital y el mundo real. Proporcionan datos externos verificables a los contratos inteligentes. La IA, por otro lado, es la tecnología que permite mediante algoritmos aprende y toma decisiones basadas en datos y experiencias previas. Cuando estas dos tecnologías se combinan, ocurre algo extraordinario.

Imagine un contrato inteligente respaldado por un oráculo alimentado por IA. Este contrato no solo puede reconocer condiciones externas, como cambios en el precio de una acción o el clima, sino que también puede aprender de esas condiciones y tomar decisiones basadas en datos históricos. Si el contrato está diseñado para administrar un portafolio de inversiones, puede ajustar automáticamente sus activos en función de las tendencias del mercado.

Esta combinación no solo hace que los contratos inteligentes sean más autónomos, sino que también los hace más resistentes a la manipulación y más adaptables a situaciones cambiantes. Además, reduce significativamente la necesidad de intervención humana en el proceso de tokenización y gestión de activos.

Reflexiones sobre la Autonomía Tecnológica

A medida que avanzamos hacia este futuro de tokenización habilitado por la IA y los oráculos, surge una pregunta fundamental: ¿qué papel jugará la humanidad en este nuevo panorama? A medida que nuestras creaciones tecnológicas se vuelven más autónomas, ¿nos estamos liberando o perdiendo el control?

Imaginemos una metáfora: la IA y los oráculos son como dos caballos que tiran de una carreta hacia el futuro. La carreta representa nuestra sociedad. La pregunta es si somos los conductores de esa carreta o si estamos sentados en la parte trasera, dejando que los caballos decidan el camino.

La combinación de IA y oráculos representa un poderoso avance, pero también plantea cuestiones éticas y filosóficas. ¿Cuál es nuestro papel en este viaje? ¿Cómo garantizamos que esta tecnología avance en beneficio de la humanidad en lugar de reemplazarnos por completo?

La respuesta a estas preguntas depende de cómo abordemos esta nueva era de tokenización inteligente. La clave está en comprender que, aunque la tecnología avance, nuestro papel como creadores y guías sigue siendo esencial. Debemos considerar la autonomía tecnológica, pero también debemos ejercer nuestra responsabilidad para garantizar que avance en armonía con nuestros valores y necesidades humanas.

En última instancia, el futuro de la tokenización, impulsado por la IA y los oráculos, nos desafía a reflexionar sobre nuestro propio viaje como seres humanos en un mundo cada vez más digital.

Y aún estamos en los comienzos…